Una mañana, en un caluroso día de verano, de esos en que el cielo está despejado y el sol brilla con todo su esplendor, se encontraba una vaca pastando a la orilla de un lago de aguas tranquilas. Como el calor aumentaba mientras pasaba el tiempo, antes de medio día la vaca se acercó a tomar unos cuantos tragos de agua fresca.
Muy cerca de donde estaba la vaca, se encontraba un sapo en una piedra muy contento porque había conseguido un buen desayuno aquel día. Ocurrió que de la vaca se bajó una garrapata a tomar un poco de sol y acercándose al sapo dijo:
- La verdad no lo entiendo, lo único que haces es comer y dormir, qué animal más inútil.
- ¡Insensata!, exclamó el sapo, quien estirando su lengua se la tragó de un solo bocado.
Moraleja: No debemos preocuparnos por juzgar a los demás, ya que a veces sólo encontraremos nuestros defectos reflejados.
Muy cerca de donde estaba la vaca, se encontraba un sapo en una piedra muy contento porque había conseguido un buen desayuno aquel día. Ocurrió que de la vaca se bajó una garrapata a tomar un poco de sol y acercándose al sapo dijo:
- La verdad no lo entiendo, lo único que haces es comer y dormir, qué animal más inútil.
- ¡Insensata!, exclamó el sapo, quien estirando su lengua se la tragó de un solo bocado.
Moraleja: No debemos preocuparnos por juzgar a los demás, ya que a veces sólo encontraremos nuestros defectos reflejados.