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martes, 26 de octubre de 2010

LA GARRAPATA, EL SAPO Y LA VACA

Una mañana, en un caluroso día de verano, de esos en que el cielo está despejado y el sol brilla con todo su esplendor, se encontraba una vaca pastando a la orilla de un lago de aguas tranquilas. Como el calor aumentaba mientras pasaba el tiempo, antes de medio día la vaca se acercó a tomar unos cuantos tragos de agua fresca.

Muy cerca de donde estaba la vaca, se encontraba un sapo en una piedra muy contento porque había conseguido un buen desayuno aquel día. Ocurrió que de la vaca se bajó una garrapata a tomar un poco de sol y acercándose al sapo dijo:

- La verdad no lo entiendo, lo único que haces es comer y dormir, qué animal más inútil.
- ¡Insensata!, exclamó el sapo, quien estirando su lengua se la tragó de un solo bocado.

Moraleja: No debemos preocuparnos por juzgar a los demás, ya que a veces sólo encontraremos nuestros defectos reflejados.

ENSEÑAR

Retribuye lo aprendido.
Comparte tu experiencia.

Si estás en posición de enseñar a otros, deberías enseñar sin reservas. ¿Qué necesidad hay de retener información? Podrías contar el secreto de la vida más de diez veces, y seguiría estando seguro. Después de todo, el secreto es sabido sólo cuando la gente lo hace realidad en sus propias vidas, no cuando simplemente lo oyen.

En el pasado, los maestros eran egoístas. Habían aprendido sólo con extrema dificultad, y a su vez se lo hacían difícil a otros. Además, tenían miedo de ser superados por sus alumnos, por lo que siempre retenían alguna clave. Qué actitud tan tonta! ¿Cómo puede un alumno siquiera desafiar al maestro, a menos que ese maestro deje que sus habilidades declinen? Deberías enseñar desapasionadamente y sin guardarte nada.

Cuando cultivas el poder interior, comienza a acumularse en tu interior. Pero hay algo extraño. No puedes retenerlo por siempre. Si tratas de hacerlo, la energía espiritual te destruirá. Pero si la usas prudentemente –para sanar a otros, para enseñar a otros, para confortar a otros- entonces la energía se recargará más y más intensamente, como un pozo que se rellena a sí mismo. Mientras más das, más recibes a cambio. Mientras más desinteresado eres, mayores los propios beneficios.

CRECIMIENTO

La bisagra de una puerta que se mueve nunca se corroe.
El agua que fluye nunca se estanca.

Incluso en el otoño de tu vida, no puedes abandonar el crecimiento. Si lo haces, estarás invitando al deterioro.

Todos los diferentes aspectos de la persona –cuerpo, mente y espíritu- tienen una curiosa característica: Si dejan de ser ejercitados, dejan de crecer. Una vez que dejan de crecer, comienzan a atrofiarse. Es por eso que, sin importar cuánto hayas logrado e independientemente de qué edad tengas, tienes que seguir ejercitando todas las partes de ti mismo.

Sólo crecemos cuando somos desafiados. Los músculos no se fortalecen sin resistencia. Las facultades mentales no se agudizan sin pensamiento crítico. El espíritu no se eleva sin algo que lo emocione. El probar cosas nuevas constantemente puede parecer un gran esfuerzo, pero a menos que lo hagas, caerás muy rápidamente de tus alturas. La constancia del ejercicio físico, variando las rutinas de tanto en tanto, y la constancia de los desafíos mentales y espirituales son esenciales para evitar las debilidades de la vejez.

No podemos revertir completamente el envejecimiento, pero podemos retrasarlo. Mientras permanezcamos vitales, no sufriremos tanto. Aunque envejecer es natural, a veces seguir el Tao supone más que seguir la ruta de la menor resistencia. ¿Por qué deslizarse hacia la vejez, enfermedad y senilidad? El desafiarse a uno mismo es también un camino válido, aunque difícil. A veces el Tao privilegia lo difícil por sobre lo fácil.

EL APRENDIZAJE

El aprendizaje es la fuente de la juventud.
No importa qué edad tengas,
No debes dejar de crecer.

No pienses que la creatividad es sólo para artistas, escritores y músicos. La creatividad es un elemento esencial para todos. A diferencia de la creatividad dirigida hacia el exterior del hacer arte, resolver problemas, o escribir, la creatividad en la que todos pueden participar es el aprendizaje.

Mientras continuemos aprendiendo, acojamos nuevas ideas y formas de hacer las cosas, y expandamos continuamente nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, estamos participando en la máxima creatividad del yo.

Si uno observa cuidadosamente a esos mayores que son participantes permanentes y vitales en la vida, uno verá que un hábito común es el continuo aprendizaje e interés. Esos mayores no son los mismos que fueron en su juventud. Han encontrado nuevas maneras de aprender y actuar.

Al entrar en cada nueva fase de nuestras vidas los parámetros cambian. Si tenemos sesenta, no podemos hacer las mismas actividades que hicimos cuando éramos adolescentes. Por lo tanto, necesitamos renovarnos a nosotros mismos de acuerdo a nuestra situación. Ese continuo acto de creatividad nos mantiene jóvenes.

LA PARÁBOLA DEL BURRO

"Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirar tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró y lloró de forma lastimosa. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.

El campesino miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio. Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegaba hasta la boca del pozo, pasaba por encima del borde y salía trotando."

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra. El truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos.

¡Usa la tierra que te echan para salir adelante! "